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Tablón de Noticias

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Amplían por 15 años la concesión del servicio público de registro de comercio a Fundempresa

El Gobierno amplió la concesión del servicio público de registro de comercio otorgada a Fundempresa, por un plazo adicional de 15 años.
Las gestiones fueron lideradas por el presidente de Fundempresa,
Rolando Kempff, quien destacó las "alianzas público- privadas como una herramienta que el Estado debe utilizar para que el país sea más competitivo".
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La diplomacia debe ayudar a reactivar la economía

 

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La diplomacia debe ayudar a reactivar la economía

Por: Rolando Kempff Bacigalupo*

La diplomacia económica es uno de los principales instrumentos que tiene el gobierno en su política exterior para asegurar la reactivación económica, junto al financiamiento externo, las donaciones y la cooperación internacional.
Como se señala en el portal del Observatorio de Multinacionales en América Latina, la diplomacia económica es el conjunto de acciones de presión e intermediación que lleva a cabo un Estado en el exterior, por intermedio de sus instituciones, para precautelar los intereses de las empresas con sede en dicho Estado. Para ello debe desplegar su equipo diplomático y las más altas autoridades y representaciones del poder público.
La diplomacia de gobierno y la diplomacia económica promueven la apertura de mercados con un trato preferencial en aranceles, zonas de Libre Comercio y Mercado Común.
Desde finales del Siglo XX, los gobiernos desarrollan una mayor intervención diplomática para apoyar a sus empresas nacionales en el exterior, buscando abrir nuevos mercados, negociando tratamiento preferencial para los productos de exportación de las empresas de su país, o pretendiendo obtener contratos, licitaciones y condiciones favorables para sus inversiones.
De esta forma, con un adecuado y eficiente trabajo de la Cancillería y todas las instancias gubernamentales involucradas, el país podrá incrementar sus exportaciones y al mismo tiempo ser atractivo para las inversiones. Sabemos que un mercado asegurado es la mejor carta de presentación para captar el ahorro externo.
Además, un eficiente trabajo de la Cancillería nacional tendría resultados alentadores en la promoción de la Economía 4.0, de desarrollo del talento, y la Economía Naranja, pues promovería por todo el mundo nuestra cultura y los maravillosos lugares para visitar, así como la digitalización de las empresas con más de 10 mil plataformas con Google que están en el marco de la cooperación económica con la OEA, la Cancillería y la Cámara Nacional de Comercio.
Nuestra futura Cancillería deberá velar -por citar solo algunas de sus específicas funciones- por mejorar las relaciones bilaterales con todos los países de interés mutuo, promover la cooperación internacional, fortalecer nuestra presencia en los procesos de integración en los que participamos, como la CAN, Mercosur, y buscar la incorporación de la Comunidad Económica Europea con más de 800 millones de consumidores.
En este siglo XXI, la defensa de los intereses económicos de las empresas en los mercados internacionales mediante el uso de la influencia política es parte de la política exterior de los Estados.
Reconocemos las limitaciones de nuestro mercado interno, que por sí solo no tiene la capacidad para asegurar el desarrollo nacional. Esta realidad nos conduce a buscar la demanda externa como el factor que permita superar esta limitación.
El Gobierno, junto al sector privado nacional con la diplomacia empresarial, debe trabajar conjuntamente para evitar que se vuelvan a registrar casos de dramáticas reducciones de nuestras exportaciones, convirtiendo anteriores superávits comerciales en déficit. Este es el caso de nuestras relaciones comerciales con Brasil, que el 2016 fue deficitaria para el país en 128 millones de dólares pese a incluir la venta de gas natural.
Conviene poner de relieve que es la demanda externa el factor que coadyuva en el crecimiento de la economía de varios países, y Bolivia debe seguir esta tendencia con una estrecha colaboración entre las oficinas gubernamentales que trabajan en el sector del comercio internacional y las Agencias de Comercio Exterior de Bolivia, creadas recientemente.
Todo este trabajo de la diplomacia económica debe estar orientado al objetivo de buscar la internacionalización de las empresas bolivianas, que ahora solo operan en el ámbito nacional.
El país ya está dando los pasos adecuados para corregir los errores del anterior gobierno. En palabras de la canciller Karen Longaric, se están tomando decisiones definidas para rectificar “la política exterior extraviada” del expresidente Morales que “no atendía los intereses del Estado y era altamente ideologizada”.
En julio de 2015 el Estado Plurinacional de Bolivia firmó en Brasilia el Protocolo de adhesión al Mercado Común del Sur (Mercosur), proceso de integración que empezó en 1988 como un acuerdo bilateral entre Brasil y Argentina para eliminar barreras arancelarias y fiscales, y en 1990 se transformó en un mercado común entre ambos países, al que se sumaron luego Paraguay, Uruguay y Bolivia.
Los países miembros integran un mercado de aproximadamente 300 millones de consumidores y un PIB de más de 750.000 millones de dólares. El Mercosur es uno de los mayores productores de alimentos del mundo.
Como dije en anteriores comentarios, nuestra región dio los primeros pasos integracionistas en 1810, cuando Simón Bolívar convocó a una Confederación y se planteó “un consenso latinoamericano a celebrarse en Panamá, con el objeto de crear una Liga y Confederación Perpetua entre las Repúblicas Sudamericanas” y así plasmar la Gran Patria.
Nuestra política exterior debe coadyuvar en que la región tome conciencia de la urgencia de hacer realidad la integración expansiva de forma bilateral y multilateral como el de la Cuenca del Plata, el Mercado Común del Sur (Mercosur); Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenta del Plata (Fonplata); Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA); la Comunidad Andina de Naciones (CAN); Uruguay, Paraguay y Bolivia (Urupabol) e instancias como el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA).
Solo juntos tendremos la posibilidad de tener presencia y gravitar en el mercado internacional, tanto para defender nuestra producción como para negociar precios más favorables para nuestras compras y exportaciones.

 

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* Es Economista, con doctorado en la Universidad de Salvador de Argentina, Presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Presidente de Fundempresa, Miembro de Número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

La prioridad: crear fuentes de trabajo


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La economía boliviana está en crisis, pese a que el anterior gobierno aseveró que estaba adecuadamente blindada para encarar los problemas que se presentaran. Si no se siguen los pasos adecuados y oportunos podría terminar derrumbándose con una recesión, la más grande de la historia del país, con 8% de la caída del PIB.

 Un déficit fiscal y comercial acumulados durante los últimos años, la elevada pérdida de reservas internacionales, el incremento desmesurado del endeudamiento externo son solo algunos problemas que debemos encarar de inmediato. Se están dando los primeros pasos, pero no ayuda tener un gobierno que terminará su misión entregando la presidencia al que salga electo en octubre o noviembre próximo.
 En este marco, la preocupación de las nuevas autoridades gubernamentales del país debe estar dirigida a la creación de fuentes de trabajo, para llevar al hogar de los bolivianos la tranquilidad necesaria.
 Si se desea que las familias recuperen la confianza y vuelvan a consumir, induciendo a las empresas a trabajar y alentar el comercio, no son suficientes los bonos ni las inyecciones de liquidez del 5% del PIB para reactivar la oferta y demanda, o el Fondo de Garantía para préstamos. Deben tener trabajo seguro, permanente y formal.
 Para dar trabajo se requiere reactivar la economía y volver a las cadenas de valor, utilizando las nuevas tecnologías que forman parte de la Economía 4.0. Es necesario tener un clima de inversión adecuado con nuevas reglas de inversión para la minería, el gas, el petróleo y el litio, otorgando seguridad jurídica a los empresarios del país y del mundo.
 La recesión presente a escala mundial lleva a todos los países a una alta competencia por captar nuevas inversiones en todo el mundo, por lo que el sector privado nacional requiere una mayor apertura, que le   permita competir con más posibilidades en la búsqueda de capital.
Según Rodolfo Eróstegui, analista en temas laborales, el empleo informal alcanza el 80 por ciento de la mano de obra ocupada, dejando solo el 20% para la llamada economía formal. Lamentablemente es la herencia de la anterior administración gubernamental, que solo fomentó el trabajo informal, el trabajo generado por el propio trabajador al margen de la legalidad.
Pese a las adversidades, el ingenio humano no deja de sorprendernos. Un caso real es el de Miguel Huallpara, un artesano que antes de la pandemia tenía una tienda de cotillones y que por efectos de la cuarentena se quedó sin compradores. Ahora, para mantener a su familia vende por las calles unos títeres del coronavirus. En declaraciones a un medio de comunicación dijo: “Mi lema es que si el coronavirus me derrumbó, también tiene que levantarme, volverme a poner a flote vendiendo y sacar algo de dinero con esto”.
Esta idea tiene que ser la que prime tanto en las autoridades del gobierno como en los empresarios. De esta crisis debemos salir fortalecidos. Para que esto sea posible es indispensable garantizar los actuales empleos y asegurar nuevas fuentes de trabajo. Los empresarios debemos reinventarnos y generar riqueza para el desarrollo del país.
La familia que tenga empleo podrá asegurar la demanda necesaria para que el mercado se convierta en el motor del crecimiento de la economía y el desarrollo nacional, que a su vez deberá traducirse en el bienestar de todos los bolivianos.
Nadie podía prever los efectos de esta pandemia en el mundo entero. La llegada de El Niño y sus efectos climáticos, o los posibles huracanes son previsibles pero no una pandemia como la que estamos viviendo. Este hecho nos deja a todos en una gran incertidumbre, y para salir de ella necesitamos de un liderazgo firme e interesado en el bienestar de todos.
Aparte de los humanos, víctimas de este Covid-19, esta pandemia también afectó de manera dramática al empleo. Solo de manera enunciativa citamos algunos datos de la OIT muy contundentes, al segundo trimestre de este año:
- En Brasil se perdieron 7,8 millones de puestos de trabajo y 12,7 millones están sin trabajo.
- Chile tiene la tasa de desempleo más alta de los últimos 10 años.
- En Bolivia el desempleo subió casi dos puntos, de 5,7% a 7,3%, lo que significa unos 100 mil empleos, aproximadamente.
- En Colombia, en mayo la tasa de desempleo urbano subió a su nivel mensual más alto.
- El coronavirus llevó a América Latina y el Caribe a un nuevo record: 41 millones de personas sin empleo, cuando en enero solo llegaba a 25 millones. Esto ha provocado una crisis económica y social sin precedentes.
- Si la situación no se estabiliza, la tasa promedio de desempleo en la región podría subir del 8,1% de fines de 2019 hasta el 13% a fines de este 2020, con el consecuente incremento de pobreza y desigualdad.
- Se estima que 60% de los trabajadores que ahora tienen empleo en América Latina y el Caribe están expuestos a posibles pérdidas de empleo, reducción de horas de trabajo y de sus ingresos.
El problema del desempleo no es exclusividad de Bolivia. El coronavirus está haciendo estragos en los Estados Unidos. Solo en abril más de 20 millones de personas perdieron su trabajo, lo que eleva la tasa de desocupación al 14,7%.
Para el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina (IERAL) de la Fundación Mediterránea, la pandemia que azota al mundo es responsable de la caída, en promedio, del 40% de la facturación de las actividades que más empleo formal generan en ese país, llegando al 70% en casos extremos como los asociados al turismo y la gastronomía. Y la situación es más preocupante porque estos sectores emplean al 68% de los trabajadores formales.
Como Cámara Nacional de Comercio queremos ayudar a las empresas a encarar los cambios, para ello se están preparando cursos de capacitación en distintos ámbitos, que unidos a la creatividad logren mantener las actuales fuentes de trabajo y generar nuevos empleos. Debemos reinventarnos y aunar esfuerzos.
Para obtener buenos resultados, el gobierno también debe tener como prioridad en su política económica, el empleo.

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* Es Economista, empresario y ahora Presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Ph.D., miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

Normas claras para activar el sector productivo

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